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martes, 4 de enero de 2011

Esa...

Esa...la que nos acosa en el silencio


Que deja los alientos huérfanos en la nada

Ciega los ojos con las perlas de la melancolía

Golpea las neuronas sigilosamente

Abre heridas sin sutura aplicable

Dejando huellas para cuando mires atrás.

Ella compañera de las horas muertas

Partícipe de la pérdida de control

Hielo corrosivo en las entrañas

Ciega propuesta del ayer

Naufragando en el mar turbulento

Dejando a flote solo restos del naufragio

Vacías las arcas de los deseos

Sentimiento de vejación por el exceso de intimidad

Ardiente rabia...volcada en la frustración.

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